lunes, 26 de noviembre de 2007

Mensaje del Director del IIDH


En ocasión del Día internacional de la eliminación de la violencia contra la mujer


San José, Costa Rica, 25 de noviembre de 2007. En conmemoración del 25 de noviembre, Día internacional por la eliminación de la violencia contra la mujer, el IIDH se une nuevamente a los esfuerzos que promueve el movimiento por los derechos humanos de las mujeres, en la búsqueda del derecho a una vida libre de discriminación y violencia para la mitad de la población mundial.
La violencia contra las mujeres constituye una violación a sus derechos humanos y libertades fundamentales; es una manifestación de las relaciones de poder históricamente desiguales entre mujeres y hombres. Así lo reconoció la comunidad interamericana en 1994, cuando aprobó la Convención interamericana para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra la mujer. Este reconocimiento también fue del consenso internacional cuando, en 1999, la Organización de las Naciones Unidas proclamó el Día internacional por la no violencia contra la mujer, fecha elegida desde 1981 por las organizaciones de mujeres de América Latina y el Caribe, en conmemoración del asesinato, por orden del gobernante dominicano Rafael Trujillo, de las hermanas Mirabal: Patria, Minerva y María Teresa, activistas de la República Dominicana. Han pasado los años y la erradicación de todas las formas de discriminación y violencia hacia las mujeres sigue siendo un desafío pendiente.
En esta ocasión particular y en concordancia con su nuevo marco estratégico (2008-2010), Los derechos humanos desde la dimensión de la pobreza. Una ruta por construir en el sistema interamericano, el IIDH destaca que existe una probabilidad mayor de que las mujeres pobres vean vulnerado su derecho a una vida libre de discriminación y violencia, entre otras cosas, debido a la causalidad recíproca entre la persistencia y acentuación de la pobreza y la violación de los derechos humanos.
Como señalamos en nuestro comunicado de marzo de este año, hombres y mujeres experimentan la pobreza de manera diferenciada. En América Latina y el Caribe, las mujeres sufren una serie de desventajas que comprenden el trabajo doméstico no remunerado y la falta de reconocimiento social, el mayor desempleo y la discriminación salarial, así como la desigualdad del acceso, uso y control de los recursos productivos y la lentitud del progreso de su participación política. Además, el flagelo de la violencia contra la mujer, en el ámbito doméstico y público, es una violación continuada que aún no se ha podido erradicar y en varios países de América sigue siendo una amenaza y agresión a la dignidad e integridad de las mujeres. Es en el marco de la desproporcionada cultura patriarcal donde se han desarrollado las agresiones públicas y violencia masculina, que en algunas zonas de América son auténtica tragedia humana.
Para el IIDH es urgente erradicar y enfrentar desde la escuela una cultura cargada de violencia, intolerancia y discriminación. Por ello, en la Encuentro de ministros de educación sobre educación en derechos humanos (Panamá, 1 y 2 de junio 2007), presentó una propuesta curricular para incorporar la enseñanza en derechos humanos, incluyendo la igualdad de sexos en todos los planos de las relaciones humanas y sociales, ante los 19 ministros de educación de los países firmantes del Protocolo adicional a la Convención americana sobre derechos humanos en materia de derechos económicos, sociales y culturales (Protocolo de San Salvador).
Como el IIDH ha manifestado en ocasiones anteriores, la lucha contra la intolerancia es prioritaria y urgente para terminar con cualquier forma de discriminación contra las mujeres. El IIDH está convencido de la promoción activa de los derechos de las mujeres e insta a que levanten su voz con más fuerza para defender la plena libertad y terminar con cualquier vestigio de sometimiento social, masculino o político, inexcusable en las democracias de hoy. A través de la lucha frontal ante las violaciones, por medio de la promoción activa de la justicia para hacer valer sus derechos y de la educación para aceptar las diferencias, desde la primera edad escolar se podrán erradicar las desigualdades y situaciones de discriminación y violencia que aún subsisten en las Américas.

No hay comentarios: